viernes, 25 de julio de 2014

Ruta San Facundo a Mataveneros


12 de Julio del 2014


En cuanto llega el verano ya se sabe, estamos deseando echamos fuera de casa, digo verano, que no buen tiempo, eso lo dejamos para otras latitudes, no para nuestra Asturias. Un día muy caluroso seguido de tres de lluvia es lo que nos esta ofreciendo este verano y así se nos escapa julio como arena entre los dedos.
Este detalle climatológico es el que nos invita a salir de nuestra región preñada de rutas a cual más hermosa y dirigirnos a las provincias limítrofes en busca de fines de semana un tanto más secos.







En esta ocasión la búsqueda de alguna ruta guapa nos lleva al Alto Bierzo en la provincia de León. Concretamente al pueblo de San Facundo que está a unos 50 km de Astorga y unos 30 km. de Ponferrada.
El desvío desde la autovía se encuentra a la altura de Bembibre y una comarcal nos deja tras 8 km. en el aparcamiento a la entrada del pueblín.
 A éste, solo se permite el paso de vehículos autorizados, pero tienen un buen aparcamiento perfecto para dejar el coche durante todo el día y además justo al lado tienen un área recreativa con playita fluvial muy coqueta que podremos aprovechar para darnos un baño al regreso de la ruta.







Mochilas al hombro y cruzamos el puente dirección a San Facundo.
Empezamos con ganas la ruta de hoy, San Facundo-Mataveneros-Poibueno.








La ruta está bien señalizada pero por si hay dudas está explicada en la pared de una casona con dibujitos para que hasta un niño lo entienda.
Según pone son 12 km y dificultad media y es circular, esto esta chupado.






El día se presenta muy bueno, despejado y caluroso.Se nos hizo un pelín tarde, son las 11:30 de la mañana y el sol ya está pegando fuerte. Estas cosas conviene hacerla tempranito pero ya se sabe fastidia madrugar también en fin de semana.
Aunque la ruta discurre en su mayoría por zona de bosque nos toparemos con tramos del camino a la solana como nos comentó un chaval que venía ya de regreso.






El principio se lleva muy bien, camino ancho, fresco, sombreado y llano al lado del rio Argutorio.




Enseguida debemos cruzar algún puentecito hecho de palos que no da mucha seguridad pero que al final si que resisten bien nuestro peso.




Para llegar al borde del embalse cruzamos una estrecha pasarela metalica.




Y llegamos a la pequeña presa de Bembibre, que parece medio abandonada, pero dicen que abastece de agua el mismo pueblo de Bembibre.




El camino continúa por la izquierda de la presa extremadamente empinada y totalmente llena de piedras sueltas. Según estoy situado en la foto a mi mano derecha dejo otro camino que no es mucho mejor para llegar arriba, yo decido seguir de frente.




 La costosa subida nos deja una buena panorámica del valle y el embalse a muchos metros bajo nuestros pies.


El sendero se estrecha y discurre por la ladera entre la maleza en contínua subida y bajada, con un buen puñado de puentecitos de esos de palos que atraviesan el arroyo.







Y llegamos a una bifurcación, el camino de la derecha nos lleva a Mataveneros y el de la izquierda a Poibueno. Nosotros tomamos el de la derecha. Y por cierto la ruta no tiene perdida pues esta marcada con arco iris y solecitos, me resulta un pelín ñoño pero....

El camino sigue entre sol y sombra, entre castaños, nogales, encinas y robles pero la fuerte pendiente y el calor nos hace resoplar y sudar a mares teniendo que parar para tomar aire y agua a parte iguales.








Sin previo aviso llegamos a un alto desde el que ya podemos intuir algunas casas del "Ecopueblo" de Mataveneros en lo alto de una loma. Parece que ya lo tenemos a un paso.





A partir de aquí el bosque se hace más abierto, la vegetación ahora es de escobas y brezo y la solana nos aplasta contra el camino. Y de nuevo baja el camino hasta atravesar un nuevo arroyo y a partir de aquí la pendiente es aún más dura.


Remojar las badanas en el agua fría del arroyo y ponérnoslas en la cabeza y el cuello es la mejor manera de caminar más frescos y rebajar un poco la temperatura, un truco infalible. ¡¡ Que alivio !!






Con la lengua fuera llegamos por fin a Mataveneros que se encuentra a 1100 metros de altitud.
El primer encontronazo resulta poco menos que impactante.
Las primeras casas que nos encontramos, antiguas casa de piedra, ahora parecen sacadas del arrabal de una ciudad tercermundista. Chatarra, plásticos, lonas viejas y trozos de cosas componen las supuestamente rehabilitadas casas de piedra.
 



Ya adentrándose por las caleyas descubrimos otras más guapas, construcciones extrañas con tejados como de otro lugar, de aspecto exótico y desde luego tiene su mérito partiendo de la base que todo está echo con unos medios muy escasos a base de inventiva y reciclaje.



 

Tienen  incluso escuela y biblioteca, taller de yoga y burguer los viernes.






Cuanto más caminamos por el pueblo más sorprende, sus habitantes parecen vivir realmente en paz con el mundo.
La mayoría llevan el aspecto oficial, cortes de pelo del clásico trotamúsico hechos como a bocados de burro y sus ropas sacadas de la boutique del hippy.
 Se les ve despreocupados y relajados en precario equilibrio entre la subsistencia y la sencillez de sus pertenencias. Nos choca pero no dejan de darnos un punto de envidia.



 
 Un enjambre de críos retozan y disfrutan en un bebedero de agua en medio del pueblo que utilizan como piscina.
 Una simple pizarra colocada al paso nos dice que también tienen bar.
 No tiene rotulos de metacrilato, ni luminoso pero derrochan simpatía
 ¡¡ Feliz Día !! Pasate, Entra "No comemos a nadie y no es obligatorio consumir"
No lo dudamos, entramos y nos tomamos un par latas de cervezas, ya que estamos aquí que menos que hacerles gasto.



En el rato que nos pasamos en el bar es cuando nos damos cuenta que aquí conviven un popurrí de idiomas y personas de diversos países que se relacionan en este extraña y recóndita "republica independiente de su casa"
Mataveneros y Poibueno son dos pueblos que fueron abandonados en los años 60 y posteriormente fueron ocupadas sus casas derruidas y se convirtieron en las Ecoaldeas mas famosas del mundo cuando miembros del movimiento "Raimbow" los reavitaron y fundaron como tal en 1989.






Ya a la salida del pueblo en dirección a Poibueno vemos un descampado presidido por una enorme construcción tipo iglú echa con plástico de colores. Es algo así como el club social, según nos comentaron.




El terreno que rodea el gran iglú resulta ser una acampada libre. De echo una familia de turistas que vinieron desde Madrid con dos niños y con los que charlamos un rato, se van a quedar a dormir aquí con su tienda de campaña.




Echamos un último vistazo atrás para ver la panorámica de Mataveneros y seguimos camino hacia Poibueno.


En el intento nos topamos con varios senderos que se bifurcan en distintas direcciones y antes de liarnos preguntamos a una familia que encontramos comiendo a la sombra de su casa.
Resultaron ser extranjeros y a pesar de las explicaciones no nos quedó muy claro por donde seguir, pues nos dieron las indicaciones en un español chapureao muy mal aprendido.



Continuamos más o menos pero en una de las bifurcación nos detenemos y dudamos. De pronto oímos un grito, ¡¡¡NO!!! miramos atrás y vemos que un chavalín de poco más de 4 años nos está siguiendo y con el dedo señala el camino correcto. No se conformó con eso se puso a caminar delante y no nos dejó hasta cerciorarse que íbamos por el camino correcto.






Media hora después nos sentamos sobre una losa en una maravillosa sombra a comernos los bocatas y descansar un rato. Ya es hora de comer.




El camino ahora en descenso fuerte nos lleva tras una larga bajada otra vez al rio Argutorio, al pueblo de Poibueno. Un puentito de madera y una iglesia derruida nos saluda.








Aquí hay pocas casas en pié y solo dos parecen habitadas. Solo vemos un perro y nada más con vida.







Y bajo el peso de la iglesia derruida asoma una única cruz que misteriosamente no resultó aplastada, como imagino que pasó con el resto de cruces y tumbas que ya ni siquiera se ven entre los escombros.





De nuevo el camino sube y sube y vuelve a bajar y vuelve a subir. Esto es un auténtico rompepiernas y yo que pensaba que el regreso en camino circular iba a ser por llano, que equivocado estaba.




De pronto el ruido de agua cayendo en cascada nos indica que llegamos al famoso Pozo de las Ollas.


El cartelito también es muy elocuente.
La altura es impresionante y un par de grandes pozas componen la estampa allá en el fondo, no está mal la estampa.


Mucho rato después que me pareció eterno, por fin llegamos por senderitos estrechos a la desviación que al principio habíamos cogido a la derecha. Que largo se nos está haciendo, o no estamos muy en forma o el calor nos está triturando.


El regreso por el mismo camino de inicio nos devuelve a San Facundo y un bar en la plaza del pueblo nos devuelve la alegría de vivir con un par de altas jarras de cerveza con limón.

En realidad y a pesar del calor que pasamos esto es una maravilla.
 Que bonito día de ruta nos pegamos.
Cansados pero satisfechos volvemos al coche y retomamos la carretera.



 
 Aún antes de llegar al camping nos paramos en El Acebo un pueblín con el encanto de la piedra y a madera vieja, un punto de parada y fonda para cientos de peregrinos de Santiago.



 
Y después de pasar la noche en el camping al lado de Sta Colomba de Somoza,  dedicamos el domingo a recorrer la zona y buscar rincones y torreones como este en Turienzo de los Caballeros.
 

 Torreón de los Osorio.


O el pueblo de Compludo


Molinaseca con su playa fluvial


 
 
O el santuario de La Virgen de la Peña en Cogosto
 




Y sus expectaculares vista sobre el embalse de Bárcena.


Ya cae la tarde y se termina el domingo, regresamos a casa, pero eso sí, tranquilamente como debe ser como digo yo con el "modo vacaciones" puesto.


Vsssssssssss



1 comentario:

  1. Un poco gilipollas si que sois, con más ánimo de criticar sin argumentos a los habitantes de ésos sitios, sus costumbres y vestimentas. Frases como "un poco ñoños, pero...", "chabolas tercermundistas" "español mal aprendido"...En fin, os retratáis como urbanitas tarados. Mejor no vayáis a enmierdar ésos parajes tan bonitos con vuestra presencia, iros a hacer "rutas" por las avenidas de ciudades apestosas, que es vuestro hábitat natural.

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